VENCER LA APATIA
Comienza el día, abro los ojos, me cuesta despertar...y con cada vez menos ganas de hacer lo
mismo una y otra vez. La mañana y la tarde se desgranan lenta,
pesadamente...es como si nuestro
entusiasmo saliera corriendo por la puerta y sin planear regresar en un
futuro cercano. No hay fuerza, no hay deseo, no hay ánimo. Nos
convertimos en pequeños automatas realizando las mismas tareas de
siempre y dejamos escapar las horas ausentes de lo que nos rodea, como
si estuvieramos en una especie de piloto automático, realizando nuestras
tareas por inercia. Eso es apatía...es un obstáculo que se interpone entre la persona y su felicidad. Apatía es desgano, pasividad, desmotivación, indiferencia hacia algo o alguien en particular o hacia todo en general. Aunque lo que más salta a la vista es la falta de implicación, de pasión, de hacerle frente a una situación o a la vida en general. Superar la apatía dependerá de qué tan profunda sea ésta. Es muy eficaz proponerse decir adiós al pesimismo y aprender a pensar en positivo, cosa que se consigue progresivamente, pasito a paso. Los pequeños gestos para salir de la rutina
son importantes: Comenzar a practicar un hobby, hacer hoy algo distinto
a lo acostumbrado, concentrarse en los pequeños y placenteros detalles
cotidianos para saborearlos…
Y no olvidemos el poder de las metas, de los objetivos (por insignificantes que sean). Todos tenemos derecho a extraer lo mejor de la vida y la apatía nos lo roba, es por ello que nunca dejemos de buscar la motivación que nos impulse a vivir plenamente.
ISABEL VIRGINIA CHIRINOS FLORES
02/05/2013
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